El desarrollo psicomotriz es un aspecto evolutivo del ser humano que consiste en la maduración y conocimiento de un sujeto.

            Analizando el término psicomotriz observamos que “psico hace referencia a la actividad psíquica y “motriz se refiere al movimiento del cuerpo.

            Por ello, sabemos que las destrezas motrices que el niño va logrando a lo largo de su crecimiento se relacionan estrechamente con su evolución psíquica.

            Pero el desarrollo psicomotriz no sólo se produce por el mero hecho de crecer, debemos tener en cuenta la influencia del entorno en este proceso.

            Por tanto el desarrollo psicomotriz depende de:

- la dotación genética del sujeto.
- su maduración.
- y la oportunidad de entrenamiento o aprendizaje en el momento oportuno que viene facilitado por el entorno en que se encuentra el sujeto.

 
Teniendo en cuenta este punto anterior podemos establecer dos clases de desarrollo psicomotriz:

- por un lado el que depende sólo de la maduración y desarrollo del individuo como andar, correr, saltar y que sucede en todos los niños.

- por otro lado aquel en el que influye el aprendizaje y es diferente en cada niño porque viene propiciado por su ambiente como tocar el piano, nadar, jugar al tenis, etc.

A continuación vamos a describir la evolución de la psicomotricidad de forma cronológica, pero antes debemos tener presente que las edades que se asocian a estos logros no son fijas ni uniformes, ya que cada sujeto tiene su propio ritmo madurativo, así pues lo tomaremos como una aproximación orientativa. Por ejemplo el que Manolo haya aprendido a andar con nueve meses no quiere decir que Rosa esté retrasada en su desarrollo si lo hace a los catorce meses. 

- AL NACER:

El niño nace con un repertorio de conductas que está determinado biológicamente y que permite su supervivencia y que conocemos con el nombre de reflejos. Algunos reflejos se pierden durante el crecimiento, otros permanecen en la conducta del individuo y otros pasan  de ser reflejos a conductas voluntarias.

Estos últimos son los que más nos interesan ya que formarán parte de la coordinación del sistema motor.

 Son dos:

Reflejo de succión: Se activa cuando un objeto, como por ejemplo el chupete se pone en contacto con los labios del niño.
  
        Reflejo de apoyo lateral y posterior: Consiste en extender el brazo hacia el lado por donde se pierde el equilibrio, o en dirigir las manos hacia atrás cuando hay riesgo de caída.

 

- DE 0 A 11 MESES:

            Al cumplir un mes el bebé intenta levantar la cabeza, al segundo mes ya es capaz de levantarla durante ciertos periodos de tiempo.

            Cuando tiene tres meses se produce el control de la cabeza y las manos y se apoya con los codos y antebrazos.

            Al quinto mes puede permanecer sentado, produciéndose apoyo lateral y posterior, debido a que ya existe coordinación entre la visión y las manos.

            Cuando el bebé tiene seis meses puede andar a gatas, coge objetos y los cambia de mano, incluso puede llevarse los pies a la boca ayudándose de los brazos. El cuerpo del bebé parece de goma sobre todo por el tono muscular cuya misión es ajustar la postura y asegurar la plasticidad, ya que es el punto de partida de la actividad motriz.

            Con siete meses el bebé se puede sentar sólo en una superficie sin
ningún tipo de apoyo, pudiéndose poner de pie si se agarra a un soporte. 

En el octavo mes intenta coger objetos y para ello hace “la pinza” entre los dedos pulgar e índice.

A partir de este momento el desarrollo motriz se divide en motricidad gruesa y motricidad fina. Cuando hablamos de motricidad gruesa nos referimos a todos aquellos movimientos de la locomoción o del desarrollo postural como andar, correr, saltar, etc.

En cambio cuando hablamos de motricidad fina nos referimos a aquellos movimientos que exigen una coordinación precisa y exacta entre la visión y las manos como coger objetos, construir torres, hacer dibujos, etc.

  - AL AÑO:

            Al cumplir un año de edad se puede mantener de pie durante ratitos pequeños y camina con ayuda, consigue coger objetos haciendo una correcta prensión entre los dedos pulgar e índice e igualmente que los coge los vuelve a soltar.

            En este primer año de vida ha aprendido a señalar y puede pasar de estar tumbado a esta sentado.

            Cuando tiene un año y medio ha conseguido andar y puede subir escalones con ayuda. Toca todo, se agacha y es capaz de levantarse y sentarse sólo en una silla.

            Según va surgiendo esta independencia en su motricidad, aumenta su curiosidad, siendo capital en este punto la labor de los padres, ya que fomentando y satisfaciendo su  curiosidad facilitarán su desarrollo.

  - De 2 a 6 años:

            Cuando tiene 2 años aparece la carrera y puede saltar con los dos pies juntos. Se puede poner en cuclillas, sube y baja las escaleras apoyándose en la pared.  

              A los 3 años controla bien su cuerpo y se consolidan las habilidades motoras adquiridas. Al mismo tiempo aparecen otras habilidades. En este año la carrera se perfecciona, sube y baja escaleras sin ayuda, puede ponerse de puntillas y andar sobre ellas. Sabe sentarse con los pies cruzados sobre los tobillos, sabe comer y beber sólo. Su habilidad manual se desarrolla rápido, ya hace construcciones con bloques.

            A los 4 años corre de puntillas, puede saltar sobre un pie. Se mueve sin parar y salta y corre por todas partes.

            Cuando ha cumplido 5 años el sentido del equilibrio y del ritmo están muy perfeccionados. Sabe saltar a la “pata coja” y sus habilidades manuales están ya mucho más desarrolladas: utiliza las tijeras con mayor precisión, su coordinación manual es mucho más exacta y se marca la lateralidad, es decir elige con qué mano prefiere coger el lápiz, peine o cuchara y qué pierna va a utilizar cuando tenga que chutar un balón.

            A los 6 años la maduración está prácticamente completada, por lo que a partir de ahora y hasta los 12 años es el momento idóneo para realizar actividades que favorezcan el equilibrio y la coordinación de movimientos.

            El perfeccionamiento de conductas motrices se logrará mediante el entrenamiento y la repetición.

            

 

 

Como hemos visto el conocimiento del desarrollo motor es fundamental para comprender las acciones del niño y poder así ayudarle a mejorar y potenciar su maduración.  

 

 

 

                             
                           
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