El
estudio del desarrollo social es relativamente reciente y esto ha provocado
posturas encontradas en el campo evolutivo, y aunque todos los autores
manifiestan su acuerdo en que el niño es un ser social por naturaleza, existe
desacuerdo sobre el momento de inicio de la socialización.
Para
unos autores
desde el momento del nacimiento existe socialización, ya que el niño
necesita de los demás para alimentarse y se comunica con ellos mediante el
llanto.
Para
otros,
en cambio, el proceso de socialización es progresivo y no se adquiere hasta
edades más avanzadas cuando se tiene conciencia de uno mismo y de los demás.
Para
la mayoría de los autores el desarrollo social
comienza desde el momento en que el niño nace, ya que el primer contacto
social o la primera interacción social que se produce en su vida, es el
contacto con su madre.
Los
padres
serán así el primer agente socializador
en la vida del niño. La familia va a ser de gran importancia ya que
en la interacción padres-hijos se desarrollan patrones de protección de
actitudes y valores personales, con los que el niño generará más adelante las
habilidades sociales necesarias que le permitan relacionarse de forma
satisfactoria con sus iguales.
Los
siguientes socializadores en la vida de un niño serán sus compañeros, amigos
o iguales junto con instituciones sociales como la escuela.
Por
tanto, la socialización es el resultado de la interacción entre el niño y el
grupo social donde vive y adquiere roles, normas y costumbres.
A
continuación vamos a describir la evolución del conocimiento y la conducta
social de forma cronológica teniendo presente que es una clasificación
orientativa.
- DE 0 A 3 MESES:
Hacia
las tres semanas de vida, el bebé imita los gestos de los adultos
que le cuidan y es capaz de percibir y reaccionar ante las expresiones
emocionales de los demás.
A
través de la interacción con su madre el niño establece lo que llamamos vínculo,
que es el lazo afectivo que se establece por la proximidad y el cariño del
otro.
-
ENTRE LOS 3 Y 6 MESES:
El
bebé reconoce a las personas de su entorno y reacciona ante su presencia.
Determinadas
personas adquieren para el niño un significado muy importante y es capaz de
percibir la sonrisa, el llanto y reaccionar ante ellos.
Experimenta
angustia de separación, si su madre se ausenta.
-
DE 6 A 12 MESES:
El
bebé interpreta y comprende las demandas de los que le rodean e intenta
hacerles partícipes de su actividad.
Tiene
reacciones en su conducta como vocalizaciones, llanto, abrazos, aceptación o
rechazo. Discriminan y adoptan una posición de miedo y cautela ante los extraños.
Al
llegar al primer año, el niño es capaz de reconocer se a sí mismo y su carácter
comienza a asociarse a claves sociales externas: si el niño está bien va a
sonreir y manifestar curiosidad hacia el mundo que le rodea. De esta misma forma
va a manifestar abiertamente conductas sociales negativas como la defensa,
mediante el llanto, ante personas extrañas.
-
ENTRE 18 Y 24 MESES:
Manifiesta
simpatía o antipatía hacia personas concretas. Comienza a interesarse ya por
sus propios objetos. Ya es un niño que colabora al vestirse y que comienza a
tener hábitos en la mesa y respeta turno de comunicación.
Sin embargo, aún no conocen adecuadamente la norma social o no la comprenden pudiéndo dar lugar a rabietas.
Durante
el segundo año de vida, el niño descubre y desarrolla un nuevo
comportamiento: bromea, asusta y sorprende a sus padres. La sensación de
bienestar familiar aumenta y también el miedo a los extraños.
- ENTRE 2 Y 3 AÑOS:
En
este año comienza a encontrarse con los otros niños y a estar con ellos, pero
prefieren jugar solos.
En
el tercer año reafirman su sentido del yo y su independencia.
Saben controlar sus esfínteres, controlan sus enfados y sus llantos y expresan
sentimientos como amor, celos, envidia o tristeza.
Las
relaciones sociales con los otros niños cambian, ya que, aunque siguen
prefiriendo jugar solos, están más abiertos a comunicarse y a compartir sus
juguetes.
- ENTRE 4 Y 5 AÑOS:
El
niño se preocupa por los demás, comparte sus cosas y demuestra su cariño. Sus
contactos sociales en este periodo no son muy grandes, pero aprende a acomodarse
al grupo, coopera y participa en el mismo, aunque no aceptan claramente las
normas del grupo.
-
A PARTIR DE LOS 8 AÑOS Y HASTA LOS 13:
Los
niños establecen identificaciones con adultos y profesores. La compasión y el
interés por los otros se hace patente en la capacidad de los niños por amar y
compartir. Aumenta el deseo de comunicarse con los demás y las relaciones que
se establezcan serán muy importantes, ya que en esta etapa se establecen
relaciones duraderas y estables con los compañeros.
-
DURANTE LA ADOLESCENCIA :
La
experiencia que se ha adquirido en la escuela, intensifica la separación de la
familia y a la vez incrementa las relaciones interpersonales.
En
este periodo las interacciones más fuertes se producen con personas de la misma
edad y con los que se comparten los mismos intereses. Los adolescentes adquieren
su identidad a través de la socialización con sus iguales y mantienen con
ellos un mismo código en su apariencia física, ropa o conducta.
Es
necesario tener en cuenta la interrelación que existe entre la socialización y
otros procesos evolutivos como el desarrollo afectivo y la competencia
cognitiva.